La sobrina de seis años de Roy Allela nació sorda y le resultaba difícil comunicarse con su familia, ya que ninguno de ellos sabía lengua de signos. Así que Roy, un ingeniero de 25 años que trabaja para Intel, inventó unos guantes inteligentes que convierten los movimientos del lenguaje en audio.

Los guantes, llamados Sign-IO, tienen sensores flexibles cosidos en cada dedo. Los sensores cuantifican la curva de los dedos y procesan la letra firmada. Los dispositivos están conectados a través de Bluetooth a una aplicación de teléfono móvil que también desarrolló Roy, que es la encargada de verbalizar las letras.

'Mi sobrina usa los guantes, los conecta con su teléfono o el mío, luego comienza a expresarse y puedo entender lo que está diciendo', cuenta el joven en una entrevista recogida por The Guardian. 'Al igual que todos los usuarios de la lengua de signos, es muy buena para leer los labios, por lo que no necesita que yo la sepa', reconoce.

Roy probó los guantes en una escuela de necesidades especiales en el condado rural de Migori, en el sudoeste de Kenia, donde los comentarios ayudaron a informar uno de los aspectos más importantes de los guantes: la velocidad a la que el idioma se convierte en audio.

'Las personas hablan a diferentes velocidades y es lo mismo con las personas que hablan en lengua de signos: algunas son realmente rápidas, otras son lentas, por lo que lo integramos en la aplicación móvil para que todos puedan usarla de forma cómoda', explica.

Los usuarios también pueden configurar el idioma, el género y el tono de la vocalización a través de la aplicación, con resultados de precisión que promedian el 93%, dice Roy. Quizás lo más importante es que los guantes se pueden encargar en cualquier estilo que el usuario desee, ya sea un guante de princesa o uno de Spider-Man. 'Combate el estigma asociado con ser sordo y tener un impedimento del habla. Si los guantes son vistosos, todos los niños querrán saber por qué se los ponen', considera.

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